Palacio Arias: su primer propietario
fue un asturiano don Indalecio
García Arias y Coaña
que emigró a Puerto Rico
e hizo fortuna con los tostaderos
de café. Al regresar, decidió
construir un palacete de indianos, cuyo proyecto fue hecho por el
Ilustre Asturiano Don Luís
Menéndez Pidal.
Curiosamente este inmueble es
de las contadas obras de nueva
planta que hizo el mencionado
arquitecto, pues se dedicó
mayoritariamente a la restauración
de monumentos del pasado. Casi
setenta años después,
el edificio ha sido restaurado
y convertido en un pequeño
y acogedor hotel, que aun tiene
los muebles de roble y castaño,
tapices y relojes de su primer
inquilino. Los salones conservan
el estilo íntegro
de la época, la escalera
interior de madera noble es todo
un ejemplo de las construcciones
que realizaron los que "hicieron"
las Américas. Dispone de
16 confortables habitaciones totalmente
equipadas. Rodeado de 2000m2 de
jardines esbozados por un hermano
del propietario, sacerdote aficionado
a estas materias que contó
con el asesoramiento del celebre
floricultor Pedro Mújica;
Magnolias, araucarias, camelias,
palmeras y hortensias son parte
de la vegetación que envuelve
al palacete. Una piscina ha sido
reconvertida y ahora se presenta
como estanque con surtidores.
Pero la joya de la corona del
Hotel, es la habitación
315. Toda de madera, ofrece acceso
a la torre y desde la terraza
se puede contemplar todo el jardín
y la ría.
Un salón de Billar, un
salón de lectura, una pequeño
oratorio y un saloncito para desayunar
son los otros espacios comunes
del Hotel. También dispone
de una sala de conferencias con
despacho privado equipada
con todo el material audiovisual
necesario, y otras salas que se
aplican a las distintas peticiones
de los clientes (fiestas, reuniones
etc.).
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| Entrada |
Salón social |
Sala polivalente |
Salón infantil |
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| Sala reuniones |
Habitación 315 |
Terraza 315 |
Habitación 314 |
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| Salón comedor |
Salón comedor |
Oratorio |
Sala de Billar |
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